Y sucedió que...

Para la sociedad actual, cumplir 30 años es sinónimo de estabilidad, en donde cada persona ya debería de tener resuelto su futuro mediante una familia, una profesión y trabajo de tiempo completo con contrato indefinido.
Los 30 llevan entonces, una carga de responsabilidad y seriedad para quienes tenemos que hacernos cargo de este simbólico número de madurez.
Sin poder despegarme del tono personal al escribir, dejo a vuestra disposición mis escritos (a veces serios, a veces no tanto), en un intento empírico de saber si efectivamente los 30 me hicieron algo más, aparte de cambiar de folio.
Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto. [Babu, julio de 2011].

martes, enero 10, 2012

XXIII - Absolut posible



Creo firmemente en la máxima "trabajador contento, trabajador eficiente", es más, creo que sería la real solución para los muchos dolores de cabeza que hoy por hoy tenemos que afrontar e ingeniar.

Todo parte en el momento que decidimos que profesión estudiar y luego que puesto desempeñar. Para esto, tenemos que ser súper sinceros y responder(nos): ¿Qué es lo que quiero conseguir de todo esto? ¿Dinero? ¿tiempo? ¿servicio? ¿justicia?. La retórica vocacional pasa a ser la base de mi utopía, en la que si enfocamos correcto, cada cual estará funcionando en un puesto o lugar que le hace feliz y productivo.

En mi hermoso país (copia felíz del Edén), existe una real desorientación y disfuncionalidad educacional. Desde un principio los estudiantes de básica son ubicados en colegios que según su coste mensual varía la calidad de la enseñanza. Es decir, entre más caro, mejor, por lo que aparte de ser "cool" o "snob" estar en un colegio privado, lo hace simplemente superior a lo que el Estado ofrece sin coste, indicando de esta manera que el sector Privado ofrece algo mucho mejor que lo que un sistema gubernamental puede.

Desde ya en nuestro pensar se inserta la realidad social de que para ser mejor hay que ponerse con las lucas, y también adquirir la mayor cantidad posible. Los frutos de esta semilla torcida resultan ser la ambición desmedida, el consumismo y el clasismo. Todo se traduce a una compra de felicidad instantanea en modicas cuotas mensuales. ¿Intereses? ¡pero de que se preocupa!...son los más bajos del mercado ever. Ok, no.

Claro está, las necesidades básicas de la sociedad también son tocadas con este bicho capitalista. La educación cuenta con becas promocionales para estudiar cierta carrera de baja demanda, la atención médica es más amable si presentas una tarjeta de crédito, la mantención del hogar será más estética para quien tenga buen gu$to, etc., entonces una sociedad así, se convierte en suciedad.

La pedagogía debe ser aprendida por vocación. Al igual que la medicina, la política, la economía. Un militar escondido detras de los libros no tendrá alumnos, tendrá reclutas. Una controladora de calidad en un puesto de enfermera no tendrá el tino ni la delicadeza que se necesita (¿cuántas veces no quisimos mandar a la CTM a esa hueona pesá que atendió a nuestro/a abuelito/a?).



La contracara es encontrar profesores en cuerpos de ingenieros, cantantes en zapatos de empresarios, asistentes sociales en grandes compañías de eventos. ¿La razón? voilà, el dinero. El sueldo de un profesor "exitoso" no pasa las 900 lucas, el ingeniero gana como mínimo 1 millón. No hay donde perderse.

Es por eso que estoy en contra de las promociones educacionales y a favor de la orientación vocacional. A mis 32 tengo súper clara cual es la mía, pero a los 17 que fue cuando inicie mis estudios superiores no me atreví a jugarme el 100% por ella. Soy de ese género que necesita un Mecenas, porque sino priorizo la necesidad de la manada. Yo no estudié publicidad ni diseño gráfico (que es lo que me apasiona), estudié Laboratorio dental, porque era corto, porque estaba al alcance del bolsillo de mis padres, porque no podía esperar un año de preparación para entrar a la universidad. Esa presión espero que cada vez exista menos entre los que postulan. Me gustó estudiar porque aprendí algo nuevo, pero en si mismo, la carrera no me gusta. He ejercido, pero muy pocas veces.

 
Ahora bien, hoy tengo más de una vocación. Una de ella es amar sin límites, y se es muy feliz desarrollándola. A veces duele cuando se ve sufriendo a lo que se ama, como por ejemplo esta estrecha faja de tierra al fin del mundo. Pero el sentimiento más potente es el orgullo por el pueblo que no se queda dormido, y que quienes estan en mal puesto oprimen, pero esto en vez de callar hace mas fuerte el canto.

Llevándo esto a la realidad de mi país, solo resta por aclarar que no es que el Presidente sea malo, simplemente está equivocado. Se nota que es muy hábil en otro tipo de actividades. Un lider óptimo jamás oprime a su grupo, porque el grupo se siente orgulloso de seguirle y por descartes siempre sabrá como actuar.

Por lo tanto y para finalizar: saquemos a ese weón de La Moneda y mandémoslo a Viña, que como humorista tendría muchos más adeptos.



¡EDUCACIÓN PARA TODOS!