Y sucedió que...

Para la sociedad actual, cumplir 30 años es sinónimo de estabilidad, en donde cada persona ya debería de tener resuelto su futuro mediante una familia, una profesión y trabajo de tiempo completo con contrato indefinido.
Los 30 llevan entonces, una carga de responsabilidad y seriedad para quienes tenemos que hacernos cargo de este simbólico número de madurez.
Sin poder despegarme del tono personal al escribir, dejo a vuestra disposición mis escritos (a veces serios, a veces no tanto), en un intento empírico de saber si efectivamente los 30 me hicieron algo más, aparte de cambiar de folio.
Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto. [Babu, julio de 2011].

jueves, diciembre 30, 2010

XV - Absolut Fricasé de Acerolas

Si quiero que me sientas como tu compañera de vida, pongo mi mano en tu pierna cuando vamos en el auto, y cambio la radio hasta encontrar algo "bueno", para poder cantarla contigo.

Si he entendido felizmente que eres lo que me calza, tomo tus manos heladas y las apego a mi piel calurosa. Duermes tapada de mí y yo con una pierna afuera del plumón trato de bajar mi temperatura para no quemarte.

Cocino con cebolla para disimular entre mis lagrimas de irritación el llanto quieto de felicidad que me haces sentir segundo a segundo. Dejo la luz encendida en las noches, solo para poder ver tu dormir de mi lado izquierdo.

Y no me importa si es a las 09, a las 12, las 02 o las 05; siempre voy a tener ganas de salir a dar un paseo contigo, lo más lejos posible.

Llévate mis besos de desayuno, duerme en la cama de mi pecho.

En el tintero: Aprenderé a no disimular mis lágrimas.

lunes, diciembre 20, 2010

XIV - Absolut Moutonland

"Tiene que pasar por la puerta 16" me dijo y lo olvidé a los 3 segundos de haberlo escuchado.

Con nervios, tomé la maleta, dirigiéndome a Policía Internacional. Karem, que estaba conmigo me recordó lo que me habían dicho, y dijo que demás alcanzabamos a fumarnos un cigarro, salimos a la entrada más cercana, mientras mi mejor amiga (Yoyi), llevaba mi chaqueta de cuero, y un par de chalecos. La miraba y solo quería poder echarla dentro del bolsillo para pasarla camuflada al otro lado del portal. No sabía mucho que me esperaba cruzando las bandas azules que ordenan el público de acceso, pero allá mismo me hubiese gustado pasar, con tal de sentir sus ojos tranquilos.

Tenía tan solo 20 minutos para abordar, es que llegué un poco más tarde de lo previsto al aeropuerto. No lean con reproches, ya que ese día estauve con el ser más al límite de la hora -ever-. Natalia. Y logramos hacer de todo lo previsto y llegar aunque fuese 20 minutos, A TIEMPO. Qué odisea recorrer el Metro de Santiago de principio a fin, con 23K400gr mano a mano y 10Kg. en mi espalda. "Correeeeee!!" fue la palabra más usada, jajaja, en fin.
Miraba a Karem, se me hacía el nudo en la panza, mientras Lauchísima sostenía la mochila, Felipe cuidaba el carrito con la maleta y mis manos sudaban. Me aparté para abrazar a Yoyi, darle las últimas palabras y un regalo especial. Recorrí cada una de las lágrimas que cayeron estrepitosas de sus ojos cubiertos con sus inseparables sunglasses, la sostuve en el aire, y antes que terminara el cigarrillo, lo apagué y entramos. Cuando iba con esta nube de protección a mi alrededor siento mi nombre...y veo a la mujer que le da sentido a muchas cosas de mi presente, que me dió las primeras miradas, y que me dió y cuidó la vida durante estos 30 años de mi vida; ella, mi madre.

La noté pequeña, frágil...escondida entre la multitud. El abrazo fue doloroso y enloquecido. No supe hacer más que abrazarla, recibir su carta y llorar. Le dije que la amaba y que me cuidaría donde fuese que estuviera. Me deseo suerte y dejó ir con desgarro...sí, así mismo como salí de ella el primer día, salí del regazo tibio que incondicionalmente me entregaba. "Anda con tus amigas", dijo finalmente y yo caminé. Abracé a mis amigos y tomé mis cojones y atravesé el límite. Unos minutos en la fila y derrepente me doy cuenta que Naty estaba conmigo, yo asustada le pedí que saliera (lugar prohibido para no pasajeros), y así como Karem tuvo que recordar por donde pasar, hice la fila y espere mi turno en la cabina Nº16, pero no, ese número era para la puerta de embarque, mi ignorancia en el tema me hacia estar en la aventura de ese lugar. La policía me dió el pase y de ahí sin saber nada de nada, mis pasos por instinto me llevaron donde tenia que ir (ustedes imaginaran que nada me hacia titubear...ese aplomo que por dentro es jalea y me cuida con acero por fuera), así es que un par de minutos y a hacer mis últimas filas en este país de filas. En el camino hacia el avión recordé cuanto miedo me dan las alturas y los aviones en si mismos. Busqué el 40A y me instalé al lado de una chilena, con la ventana a mi favor.

"Ya mierda, estamos aquí", pensé, mientras toda intercomunicación era en frances o inglés, rara vez hablaban en spanish, así es que ponia atención, me abroché el cinturón y deficitatencionalmente, comencé a subir y bajar la cortina de la ventana e investigar el panel de TV que tenía enfrente, con radio, travel information, pelis, juegos, etc., hasta que los nervios se fueron a punto máximo con los primeros movimientos de los alerones y motores. La hora del despegue.

70Km/Hr no es nada para un común mortal...nada hasta que el avión hace el giro final, alinea y acelera de 0-5 segundos a 230Km/hr.
No, no hubo miedo, ni vertigo...solo emoción...ver desde lo alto (como en mis sueños), toda la geografía, la Cordillera de los Andes, Recife, y el océano Atlántico hicieron valer todo y borrar hasta el mínimo vestigio de pánico. Nada...disfrute cada una de las 14 horas de vuelo, comidas, pelis y música, aparte que Lauchita me regaló un libro que me alcanzo preciso, asi que todo bien y divertido. Lo máximo de lo máximo fueron las turbulencias. Que increible...

Al aterrizar en París me recibió una mañana fría, sin lluvia ni nieve, tuve que agudizar al máximo mis sentidos, ya que, sin saber el idioma tenia que guiarme por mis descartes y dibujos en los carteles, para seguir haciendo lo que no sabia hacer: llegar a la plaza de equipaje y despues salir.

Tuve un retraso de una hora casi, al haber una maleta abandonada pero finalmente la espera llego a su fin, me entrevisto el policia fronterizo, recuperé mi maleta en esa inmensidad...salí del parque, latiendo paso a paso, en camara lenta, mirando miles de caras con carteles en las manos, hasta que desde la multitud y agazapada estaba mi amor...un abrazo tiriton de largos minutos, su olor, mi calma, la felicidad y el comienzo [Te amo].

Y tras 5 días, aquí estoy, terminando este texto que empece el día 2 y que no sabía como organizar entre los espacios. Quizás no es la mejor descripción, pero al menos así queda algun tipo de idea, del momento y de quien estaba ahi para darme el abrazo de ida...y quien me esperaba aquí, en mi llegada a esta nueva vida.

Adelante estudios

En el tintero: Aquí les va una promesa cumplida: "no hay como vivir las emociones sin miedo". Puta que cierto.