Y sucedió que...

Para la sociedad actual, cumplir 30 años es sinónimo de estabilidad, en donde cada persona ya debería de tener resuelto su futuro mediante una familia, una profesión y trabajo de tiempo completo con contrato indefinido.
Los 30 llevan entonces, una carga de responsabilidad y seriedad para quienes tenemos que hacernos cargo de este simbólico número de madurez.
Sin poder despegarme del tono personal al escribir, dejo a vuestra disposición mis escritos (a veces serios, a veces no tanto), en un intento empírico de saber si efectivamente los 30 me hicieron algo más, aparte de cambiar de folio.
Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto. [Babu, julio de 2011].

sábado, marzo 19, 2011

XVIII - Absolut Stay




Quisiera decir esto en una canción, así es que quizás le pongo notas.

Diré que aunque no esté de moda (como Silvio), yo tan solo quiero amor compartido.

Y con Victor a coro diré que no canto por cantar, ni por tener buena voz, ya que claramente tampoco la tengo.

Pero mi guitarra valiente, y mi soberbia manera hacemos un dueto,

Miro al cielo y sin bajar la vista digo "no me voy, me quedo aquí".

Río (me dejo ir en mano alegre voy perdiendo), y recuerdo a ese ser comatoso de lindos ojos, que se hacía llamar un hombre alado, y que también decidió quedarse en otro lugar.

Mis ojos vuelan mirando por la misma ventana, pero la nieve que veía en un principio ya se derritió. Ahora el blanco del árbol de la entrada no es de hielo, es de pétalos alegres y bondadosos de primavera. Me cantan y perfuman al pasar. Un moscardón me trae la memoria aterciopelada de niña, el verde me atrapa y me dejo atrapar.

Pensé en escribir esta no-canción en inglés, y sin tapujos desafinar en mi should I stay, or should I go (cause I could stay). Que fortuna poder tocar una guitarra eléctrica que de este modo llame mas la atención que alguna eventual desentonación, más preste usted atención, señor lector...

Mi excusante e indirecta personalidad buscó una tarea pendiente. Dije "miré esto que tengo que hacer, y debo esperar un par de días más, creo que no podré irme...no soy persona que deje las cosas a medias, debo terminarlo, ¿no?". Una sonrisa en los ojos de mi amada, y un beso cómplice me pedían más fundamentos, entonces colgué la armadura que me puse por si acaso y tirando la espada al suelo mi alma habló:

"No encuentro un solo motivo más pesado, que comparado al peso de extrañarte, me haga volver al lugar de donde vengo. Mi lugar está aquí".

Y usted que lee esta locura, entienda que seguiré junto a mi amada. Aquí, lejos, ilegalmente enamorada.

En el tintero: No crea que no extraño o que he dejado de amar mi universo nativo. Por sobrevivencia he decidido extrañar, antes que saciar y morir de pena al estar sin mi bien amado.

Nota: Quizás note una poética armonía en el lenguaje utilizado. No me critique, anoche ví "Cyrano de Bergerac"